Espacio destinado a la divulgación de mi obra poética. También muestra algunas de mis preferencias literarias, musicales, cinematográficas o artísticas en general.



domingo, 16 de diciembre de 2012

CECILIA BARTOLI: "MISSION" CUMPLIDA


Cecilia Bartoli ofreció en Madrid un recital centrado en la campaña pro Steffani que la tiene ocupada en los últimos tiempos, dentro del proyecto reivindicativo de la figura de este músico casi desconocido, que la ha llevado, por un lado, a la exitosa grabación del disco titulado Mission y, por otro, a colaborar con la escritora Donna Leon en el proceso creativo de la novela Las joyas del Paraíso, sobre la azarosa vida de tal personaje que, además de músico, también fue embajador, espía y sacerdote.

  Al igual que en otras aventuras precedentes –véase Sacrificium u Opera proibita, por no salirnos del Barroco– la mezzo ha vuelto a indagar en repertorios a su juicio injustamente relegados, buceando en manuscritos e instituciones diversos para terminar sacando a relucir piezas de considerable interés y espléndida belleza. Es el caso, indudablemente, de los fragmentos de obras de Agostino Steffani (1654–1728) que pudimos escuchar el pasado 13 de diciembre en el Auditorio Nacional de Música. Y no me estoy refiriendo sólo a los números vocales, sino también a los instrumentales, que atestiguan la innegable destreza y particular refinamiento de este compositor italiano cuya carrera transcurrió en su mayor parte en las cortes de Alemania.

   Después de la obertura inicial, apareció la briosa diva pandereta en mano, saludando a público y orquesta antes de su primera intervención en un recital decantado algo más hacia la introspección que al virtuosismo. En efecto, bastó la primera aria lenta Deh, non far colle tue lagrime para dejarnos petrificados por la emotividad que esta singular artista es capaz de transmitir, por su excepcional dominio del estilo barroco puesto al servicio de una música de sorprendente calidad. Visto así, cuesta creer que nada o muy poco se haya interpretado de este compositor, si bien debe recordarse que hasta ya entrado el propio siglo XX Vivaldi o Händel permanecían casi desaparecidos del mundo de la música.

  Como ya apunté antes, el nivel creativo de Steffani excede lo vocal. Los abundantes pasajes orquestales que se interpretaron –mientras la cantante aguardaba sentada en el sofá rojo dispuesto en el escenario– dejaron patente el talento, inspiración y maestría técnica de este antecesor de los grandes puntales del Barroco. A este fin, la labor de la Orquesta de Cámara de Basilea nos pareció crucial, exhibiendo un sonido cálido y empastado y unos episodios solistas –espléndidos el oboe y la flauta, sin olvidarnos de la puntillosa percusión– de primer orden, fuese o no acompañando a la cantante. En cuanto a ésta, insistimos en que nos subyugó en esas arias de canto patético, transido, dramatizadas en su justo punto de complicidad con el oyente: así, además de la que citamos al principio, nos maravilló la titulada Morirò fra strazi e scempi, con una seductora participación de la flauta acompañante. Mas tampoco faltaron, como no podía ser de otra manera, algunas arias de bravura y lucimiento, como Più non v`ascondo o la de A facile vittoria.

   Ni que decir tiene que el éxito fue rotundo, con el público entregado, aplaudiendo desaforadamente en espera de esas propinas con que todos sabíamos que nos iba a agasajar, y que esta vez recayeron, para franca alegría de un servidor, en piezas de Händel: arias de Teseo y de Amadigi di Gaula y, entre medias, la celebérrima Lascia la spina, cogli la rosa, del oratorio Il Trionfo del Tempo e del Disinganno. 

© Álvaro César Lara, 2012 - Todos los derechos reservados


                                                   A facile vittoria (Tassilone)




                                        Deh, non far colle tue lagrime (Tassilone)



2 comentarios:

  1. Cecilia Bartoli, por si solo es un nombre señorial que se ha crecido a nivel mundial con la fama recibida debido al uso del instrumento tan maravilloso que le dio la vida, que ha perfeccionado como todo lo que ella es, una especialista del bel canto. Mezzosoprano que se ha centrado en el estudio de la música barroca y donde ha desarrollado el arte del floreo vocal como muy pocas lo han logrado, me viene a la mente la gran Teresa Berganza quien se inmortalizó con la interpretación de óperas de Rossini, Mozart.
    Cecilia Bartoli, transgrede las fronteras y se remonta al barroco con obras de Haendel, Vivaldi, dominando las técnicas del canto de la época y trasmitiendo un sonido que acaricia los oídos de quienes la escuchan, usando su arte para hipnotizar todos nuestros sentidos. Solamente en una palabra resumo su grandeza - MAGNANINA

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